Osteopatía

La osteopatía es un conjunto de técnicas manuales empleadas para aliviar numerosas dolencias mediante la búsqueda de la recuperación del equilibrio orgánico. Conoce sus aplicaciones, beneficios y técnicas.

Hoy en día conocemos a la osteopatía como la ciencia y el arte de diagnosticar y tratar las disfunciones de movilidad de los tejidos del cuerpo humano, que provocan trastornos y perturban el estado de salud del organismo. La característica principal del cuerpo humano es el movimiento y el equilibrio entre los diferentes movimientos es la base para gozar de una buena salud.

La osteopatía es un procedimiento integral de curación natural, es decir, todas las estructuras del cuerpo están conectadas entre ellas e interaccionan mutuamente. Existe una importante interrelación entre la estructura y la función. De este modo, el cuerpo humano debe trabajar contra la fuerza de la gravedad. Esta fuerza actúa contra él, tanto en posición de bipedestación o sedestación como en decúbito. El sistema humano debe ajustarse permanentemente para alcanzar cierta estabilidad y equilibrio (tanto físicos como psíquicos). Si se consideran las diferentes posibilidades de movimiento como la marcha, la carrera o el salto, entre otras, en cada una de ellas y dentro de un movimiento encontramos siempre una nueva adaptación del cuerpo efectuada con el fin de mantener el equilibrio. Si se considera la presencia de factores de alteración intrínsecos tales como una movilidad corporal limitada (aquí también se incluye la movilidad metabólica), una alteración de las fuerzas de compresión o de tracción en el tronco por diferentes patologías, o de factores de alteración extrínsecos, como por ejemplo traumatismos, operaciones o accidentes, se desarrolla un sistema muy complejo que debe ser organizado pasando por el conjunto del sistema nervioso.

Huesos, músculos y articulaciones son algunas de las estructuras tratadas por la osteopatía.

Tipos de osteopatía y técnicas osteopáticas

La osteopatía moderna se divide en tres grandes grupos: estructural, visceral y craneal. Veamos en qué consiste cada una de ellas y las diversas técnicas que los osteópatas emplean para aliviar todo tipo de dolencias.

 

Osteopatía estructural

Es la sección encaminada al conocimiento del sistema musculo esquelético. Se estudian así los tres pilares básicos del movimiento corporal: huesos, músculos y articulaciones, y cómo interactúan para lograr movimientos complejos. Se estudia a su vez todo el entramado de tejidos blandos, como fascias, tendones, o ligamentos. Conocido todo esto, se analiza la forma de corregir posibles alteraciones de este sistema y su corrección. Por norma general esta sección se subdivide en tren superior y tren inferior para su correcto aprendizaje.

Osteopatía visceral

En este caso, el estudio se centra en las vísceras y órganos vitales: estómago, páncreas, aparato urogenital, aparato reproductor, Riñones, etcétera. Se observa su función y su comportamiento, pudiendo así corregir sus posibles disfunciones.

Osteopatía craneal

Como su propio nombre indica, está enfocada al conocimiento de la estructura ósea del cráneo y su relación con el sistema nervioso central, y las modificaciones que sufre el organismo a consecuencia de éste (vértigo, migrañas, errores posturales…). Dentro de la estructura del cráneo se incluye la pieza mandibular, de gran importancia en numerosas alteraciones de la función otorrinolaringológica.

Algunas técnicas osteopáticas

Son muchas las técnicas empleadas por los osteópatas, pero cabe destacar las siguientes entre las más usadas:

– Liberación miofascial: consiste en soltar la fascia, el tejido que envuelve los tejidos blandos y que produce dolor y falta de movilidad cuando se encuentra adherido y restringido.

Técnica de la energía muscular: es aquella que aprovecha la contracción activa y voluntaria de la musculatura del paciente en una dirección controlada y a una intensidad variable, enfrentada a una determinada resistencia aplicada por el terapeuta. Se emplea para tratar músculos acortados o espásticos, fortalecer estructuras musculares debilitadas, reducir edemas o recuperar la movilidad de una articulación.

Técnicas de Jones, ‘puntos sensibles’ y ‘puntos gatillo’: los puntos sensibles generan dolor a la pulsación en esa zona exacta. Los puntos gatillos desencadenan dolor a distancia del lugar presionado. El éxito de esta técnica radica en la precisión de localización de estos puntos. Una vez pulsado el punto, se moviliza la articulación hasta encontrar el ángulo en el que desaparece el dolor. En esta posición se mantiene una presión sostenida durante 90 segundos. Indicado para contracturas y sobrecargas musculares severas.

Técnica de trust: probablemente con la que más identifica el ciudadano de a pie al gremio osteopático, también conocido vulgarmente como “crujir o colocar los huesos”. Consiste en normalizar una articulación con un gesto rápido e indoloro. Se colocará al paciente en posición de puesta en tensión dentro de sus limitaciones articulares, para seguidamente sobrepasar esos límites usando los brazos o piernas como palancas. Técnica muy efectiva, pero que requiere un alto grado de experiencia por parte del osteópata, tanto para aislar la porción a tratar como para controlar el grado de amplitud y fuerza a imprimir.

Wilson Villarreal

OSTEOPATÍA/ FISIOTERAPIA

READAPTADOR FISICO-DEPORTIVO

Clínica San Pablo

 

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