Los pueblos indígenas, los nuevos protagonistas de la educación

Redacción: Valeria Astudillo 

Hace pocos días, se dio inicio al Plan Nacional para el Fortalecimiento de la Educación Intercultural Bilingüe por parte del Ministerio de Educación, la sede fue sin lugar a dudas el poblado de Saraguro y con ello se trata de pagar una deuda cultural que no se hacía presente con hechos, dentro del  ámbito educativo ecuatoriano. Pero, ¿Cuáles son las circunstancias por las que estos pueblos y nacionalidades son tomados en cuenta como prioridad en la nueva era  de la educación?

La educación tiene que ir a la par con las exigencias de la modernidad sin que los alumnos se olviden de sus raíces. En los pueblos indígenas el principio de todas las cosas es la dualidad,  de ahí los conceptos básicos de hombre y mujer, día y noche, fuerte y débil, entre otros universos paralelos  que se juntan con la cosmovisión que tiene en especial el pueblo saragurense, que posee una vivencia espiritual difícil de encontrar en cualquier parte del mundo.

En la mañana el rocío del páramo brilla junto al dios sol, los caseríos rodeados de huertos son algo imprescindible dentro del paisaje de Saraguro, el habitante de esta comunidad ofrece un respeto mutuo entre hombre y naturaleza que se divisa fácilmente en la mirada de sus pobladores, en su mayoría  agricultores.

Un paisaje único en donde convive el mestizo junto al indígena, mezcla incrustada por la historia, en la que el  colonialismo fue fiel protagonista, pues pudo cimentarse en las costumbres y ritos ancestrales de este linaje, atractivo especial para propios y extraños.

Las manifestaciones culturales son admirables, la música, la pintura, la cerámica, la orfebrería, bisutería, entre otros elementos, son ejecutados con perfeccionismo, de esta forma se conserva la identidad y técnicas ancestrales difíciles de revelar.

Las fiestas religiosas son de gran importancia, pues con ellas rinden homenaje a los dioses que les brindan los mejores regalos de la tierra. Y es lo preciso si se quiere comer sanamente, pues Saraguro es el lugar justo para obtener productos frescos en la mesa.

Por medio de Saraguro la provincia de Loja se robustece, con un pueblo que permite tener convivencia directa con la comunidad apegada a la identidad indígena que conserva conocimientos y se desarrolla culturalmente.