Los informales y mercados

Quién sabe si con gusto o sin él, la ciudadanía lojana en la mañana del 22 de septiembre de este año, encontró intervenido el Mercado Mayorista Gran Colombia, el mismo que como siempre, habíamos visto, que lucía con su acostumbrado número de vendedores informales; eso por supuesto agregado al contingente de Policías, quienes precautelaban que las cosas no se desborden más de lo acostumbrado.

A priori de ello, habíamos dicho que en este caso, es el cuento de nunca acabar, ya que los agiotistas políticos de turno siempre andan pescando a rio revuelto, con la finalidad de empaparse un poco de gloria fresca, eso en nombre de la defensa de los derechos humanos; los que están a favor de tales intervenciones (que no son del alcalde actual, recuerden nomás como el Ing. Jorge Bailón, hizo cosa parecido con el Mercado Central) y de uno que otro peregrino que con piedra palo y puñete hace de las suyas, sale golpeado y es viva imagen de las consecuencias de sus actitudes.

Pero más allá de ello, da un sabor agrio, el pensar que muchas personas o bien se dedicaron a hacerle propaganda a la autoridad principal o a despotricar en contra del mismo. Uno de los peores escenarios son las redes sociales. Tomemos en cuenta que en las mismas, y al ser tan libres, solamente se muestra lo que tienen a bien o les conviene. No necesariamente muestran una realidad de lo que trata el tema. Y claro, los pobres y sufridos de los periodistas que tratándose del medio en que trabajen, tienen que difundir las noticias según sea la conveniencia del dueño del medio, más si está peleado con el ocupante del Sillón de Mercadillo, o del medio Municipal, que lanza vivas y glorias de toda índole a favor de su principal.

Luego de ello, convendría analizar la situación de manera más serena. Primero que nada, si está normado que no se venda ahí, pero pongámosle orden y no lo lograremos, toda vez que ni los vendedores informales ni los Policías Municipales logran ponerse de acuerdo. Y para regalo, algunos que saben utilizar el tolete de manera mordaz. También está la soberbia irresponsabilidad de los vendedores, quienes tratan de “desplumar” a la gente en nombre de la crisis. Y luego vemos con tristeza y despecho como muchos productos terminan podridos en los contenedores. Cualquiera que venda en un Mercado frutas y legumbres que diga que no, que lance la primera piedra. Además debemos contar, para mal de males tener que afirmar, que si de economía se trata, venden más barato afuera que en los puestos. Bastará lavar los productos y ya está para la mesa.

La realidad es bastante compleja, pero no puede permitirse, que la colectividad lojana sea engañada por politiqueros de tienda, que en este momento se sienten los protectores de los vendedores informales. Vemos con profunda tristeza, que algunos que deben estar ocupados en asuntos de interés nacional, lazan la perorata de siempre; los caudillos defensores que nada hacen ni han hecho en años, sino promocionar el peor de los desórdenes. Bien es cierto que hay malos elementos en la Policía Municipal, pero el concepto de desarme como andan difundiendo por ahí, parece más una fábula que se inventaron en una mala noche.

Innegable es también que todos tenemos derecho al trabajo, y más aún a defendernos del hambre como lo hacen muchos. No podemos negar que muchos mantienen a sus familias con esto, pero el desorden no tiene que ser una forma de empleo. Para ello, sugeriría al señor alcalde, ponga a los que andan “planificando” a buscar una solución de una buena vez, en lugar de dar de “alimentar” a tanto afanoso que quiere llegar a ocupar puestos públicos.