Los gobiernos corruptos

Patricio Valdivieso Espinosa

Los gobiernos corruptos tienen características determinadas, sus patrañas más excéntricas son destapadas tan sólo al terminar su mandato, aunque sean visibilizadas desde el momento mismo, en que creen engañar al pueblo, transformando la realidad en ficción, con trampas inocultables. Suelen ser doctos utilizando una verborrea “fenomenal”, que les permite crear un ilusionismo domador en los fanáticos, que cual parlantes, a ciegas, replican tergiversaciones extravagantes de las patrañas que hacen en nombre del Estado, repitiendo que el pueblo les otorgó el mandato.

En muchas ocasiones, sus habilidades ocultas, se esconden en el rostro de ciertos personajes que se encargan de hacer el trabajo sucio, bajo el manto extremo de un proteccionismo que figuran gozar, a través de un cúmulo de medidas de seguridad con las que creen que todo lo que pase, lo pueden blindar en la impunidad; aunque después, sean tratados por sus mismos patrones como comunes “delincuentes” o denostados como “prontuariados”; momento en el que descubren que eran simples chivos expiatorios, siendo desechados sin ningún aspaviento, pues ya no son útiles en el proceso.

Gobernantes, que pasan de demócratas convencidos a convencidos autócratas, afianzados por un séquito que se forma en su entorno, sequito que disfruta no solo de sueldos estrafalarios, sino de los autoritarismos déspotas y de sarcasmos patrimoniales inimaginables; creados mediante componendas frondosas insuperables, pues, tan sólo bastaría ver cómo viven, para determinar sus acaudalados momentos patrimoniales; pasando muchos de ellos, de comunes a nuevos millonarios, simbiosis que los transporta a un ilusionismo, que desgarra su autenticidad.

Más temprano que tarde les llegará la hora, porque no hay secretos eternos bajo el sol; poco a poco saldrán a flote, cada uno de los actos de corrupción; incluso, serán sus mismos aliados quienes muestren lo saqueado, para lisonjear al nuevo patrón, que tome el control. Mientras tanto, el pueblo simple y llano, hastiado de tanta deshonestidad, va perdiendo la fe y la esperanza de que algún día los gobiernos corruptos se acabarán; más, cuando ya se ve, que los engendros rapaces, insólitamente se pasarán de bando. ¿Habremos cambiado de gobierno, para que todo siga igual?

pavevaldivieso@hotmail.com

Loja, 15 de marzo de 2017