LOS CÁLCULOS POLÍTICOS

Las definiciones en la fase de precampaña sin duda son importantes, y serán las que permitan, no sólo fortalecer las candidaturas a las diferentes dignidades de elección popular, sino, construir propuestas confiables, que faciliten alcanzar los objetivos. Los acuerdos deberán estar marcados por grupos que mantengan afinidad y planteamientos comunes, está por demás decirlo, por encima de la mesa; pero es importante, que se enlacen en los tiempos precisos, tiempos que pueden desvanecerse por los consabidos cálculos políticos, que desdibujan las posibilidades reales.

Los cálculos políticos, los hay de todos los tipos: lo hacen algunos candidatos, movimientos, partidos o colectivos indefinidos, que esperan hasta el último para decidir acuerdos, esperando a ver quién les asegura el triunfo; los tienen los inversionistas de campaña que pretenden concretar a lo seguro, a quien lo pueden manipular con facilidad en caso de llegar, para ver si deciden apostarle; también los utilizan aquellos que buscan sólo hacerse conocer en una campaña, para enfrentar otra posterior, sabiendo que perdiendo, ganan. Lo que tienen en común, todos estos sectores, es que cuando llegan a gobernar, tampoco tienen un norte claro, son vulnerables, cambiantes, y como si fuera poco, comprables.

Quien calcula mal, se va quedando solo, y al final el tiempo, sin darnos cuenta acelera el paso. Por ello, los cálculos políticos deberían ser procesados considerando conscientemente, más, dándole valor a que podemos aportarle a esas alianzas, acuerdos o concertaciones, a que dejemos primar, que logramos ganar y obtener si nos unimos con otros sectores. Los acuerdos como simples acuerdos, realmente no alcanzan buenos objetivos; el calcular demasiado que puedo ganar y con quien puedo ganar, se torna en un torbellino que termina arrastrándonos al abismo.

Llegó el tiempo de cambiar. Lo medular, es potencializar lo que cada uno tenemos y podemos ofrecer; pues, más temprano que tarde, eso es lo que se verá reflejado en los números electorales, y sin duda, en el desarrollo de las propuestas cuando nos corresponda gobernar. El pensar, qué gano si me uno al otro, y no, que puedo aportar, sólo dibuja la mediocridad y la falta de confianza en uno mismo. Tampoco se debe caer en la vanidad de l@s “predestinad@s”, pues los cambios generacionales son impostergables; y, por ende, se van edificando como indelegables.

pavevaldivieso@hotmail.com

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