¿Los adulos tienen precio?

Cuando el alcalde, desde el 16 de julio de 2016 concurrió al Ministerio de Transporte y Obras Públicas, a solicitar el manejo de la vía Loja – Catamayo, al parecer cierta avaricia, no le permitió medir que el 15 de febrero de 2017, le harían “ciegamente” suscribir un convenio de delegación; que más allá, de entregarle, la envoltura fascinante de la contratación de dichas vías, a través de la concesión a empresas privadas nacionales o extranjeras, se comprometía bajo su cuenta y riesgo, al “mantenimiento y conservación” de las carreteras, desde el momento mismo de la suscripción del convenio.

Comprometer recursos, inherentes exclusivamente a la circunscripción cantonal, sin autorización del Cabildo, para asumir el cuidado de vías que son responsabilidad del gobierno central, solo muestra el afán halagador para con el centralismo, incoherencia de quienes se ufanan haber luchado por la descentralización. En otras palabras, la amnesia selectiva les hizo olvidar, que la descentralización sin recursos, no solo es una quimera, sino el oprobio auténtico de los aduladores circunstanciales.

Si la idea era buscar que la vía sea ampliada a cuatro carriles, por qué no se exigió conjuntamente con todas las autoridades locales, al poder central, que tratándose de parte del Eje Vial E35 (Troncal-Primer Orden), asuma al igual que con otras provincias, la inversión gubernamental; y, de manera inconsciente y silenciosa, se condena únicamente al cantón Loja, a que se haga cargo de “Las actividades de administración, ampliación, mantenimiento, mejoramiento, rehabilitación, explotación y operación de las vías”: nueva y antigua a Catamayo.

Como si fuera poco, al mejor estilo privatizador, que siempre criticaron con tanta vehemencia, se vislumbra en el mismo convenio, que, a diferencia de otros cantones del país, la vía la pagaremos los lojanos, a través de un peaje, cuya tarifa inicial será de $ 1.50 USD, por cada vehículo liviano. Es más, se vislumbra, que no leyeron la “letra chiquita”, donde se aclara que la delegación, no transfiere la competencia sobre el tramo de la vía, pudiendo ser revocado en cualquier momento; ni, el texto, donde se acepta que el riesgo del diseño del proyecto, es de estricta responsabilidad de la entidad delegada. En realidad: ¿les importará Loja? o ¿solo manejar la contratación de la vía? Al parecer, el adulo va más allá de los intereses reales del cantón.

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Loja, 05 de abril de 2017