Le dedicó su vida al cuidado del Parque Nacional Podocarpus

Redacción:  Zulay Torres

Conozca  la vida de Miguel  Ángel Rivera, un amante de la naturaleza, que le dedicó sus mejores años de vida al cuidado del Parque Nacional Podocarpus.

En el año de 1985  se le dio la oportunidad de trabajar con el cuidado y protección de esta área en una época en que la conciencia ambiental era casi nula. Se tenía que combatir la caza, lidiar con incendios forestales, controlar el saqueo de orquídeas,  entre otros muchos problemas que se vivían en el sitio. Creció profesionalmente junto a este símbolo natural lojano, donde aprendió y vivió experiencias que marcaron su vida.

Miguel nos comenta que jamás imaginó que su trabajo como guardaparques iba a despertar en él tal pasión por el medio ambiente. “Cuando uno es joven lo que quiere es trabajar, y se me abrieron las puertas en lo que en ese entonces era el Ministerio de Agricultura y Ganadería”  esta oportunidad haría que el amor por las actividades que realizaban permitieran que se quedará con su primer y único trabajo toda su vida.

Las actividades que realizaba Miguel dentro del Parque se basaban en el plan de manejo ambiental  que rigen al Parque Nacional Podocarpus, este tiene sus programas dentro de lo cual se encuentra las actividades de protección, de educación ambiental, uso público, entre otras, lo que a Miguel le satisfacía más dentro de sus diligencias era realizar acompañamiento a investigadores y botánicos, pues él tenía mucho interés en aprender además de que esto significaba más tiempo en la naturaleza.

Para Miguel una parte fundamental para lograr cumplir a cabalidad con su trabajo, sabiendo que este requería de mucho tiempo, fue el apoyo familiar. En su casa entendían completamente cuál era su trabajo y luego de un tiempo también se sintieron motivados a participar en actividades que ayudan a preservar el ambiente.

El poder relacionarse, conocer y compartir  día a día con personas que se interesan por el ambiente hacían más ameno este trabajo, pues cada jornada laboral era una nueva oportunidad de obtener conocimientos.

En un inicio el adaptarse al trabajo como guardaparque no fue nada sencillo, pues su llegada al parque coincidiría con la temporada de invierno, época en la que es complicado recorrer el parque debido a las bajas temperaturas.

Recuerda que una de las experiencias más bonitas que vivió, fue el encontrarse con una manada de lobos. “Me sorprendí y me detuve, al final de la manada venía un lobo que a simple vista se veía enfermo, intente asustarlo, pero sucedió totalmente lo contrario, el asustado terminé siendo yo, pues resultó agresivo y casi me ataca”. De esto Miguel aprendió que cuando los lobos andan en manada es en su época de celo y por ello el que estos animales resultaron ser agresivos.

Nos cuenta con entusiasmo  el haber tenido la oportunidad de encontrarse con animales como pumas y  osos de anteojos en sus caminatas por los senderos del lugar. Recuerda también como una experiencia gratificante el haber encontrado una osa dando de amamantar a sus crías.

Uno de los momentos importantes fue el poder compartir con el entonces presidente de la república, Rafael Correa, en su visita al parque. “Con este tipo de visitas a veces uno se pone nervioso pero cuando se conoce y domina su trabajo  se siente seguridad, así que empecé a explicarle nuestro trabajo”. En esta visita Miguel se sintió satisfecho con su labor pues el ex presidente terminó felicitando las acciones que se llevan a cabo y el orden con el cual se maneja el parque.

En la actualidad Miguel debido a su edad y problemas de salud se vio obligado a dejar sus labores como guardaparque y trabajar desde una oficina, pero agradece infinitamente los conocimientos adquiridos y el poner compartir con los jóvenes que visitan el lugar. Extraña infinitamente sus salidas de campo y sus recorridos por los senderos.

La naturaleza llenaba de inspiración y tranquilidad la vida de Miguel. Finalmente, hace un llamado a la ciudadanía para que comprenda que es responsabilidad y obligación de todos cuidar la naturaleza, al mismo tiempo hace una invitación para que visiten el Parque Nacional Podocarpus.