La falta de trabajo en Loja

Una ciudad intermedia como la nuestra, ve sus falencias de crecimiento precisamente en la falta de oportunidades, que en la mayoría de los casos, ha obligado a nuestros jóvenes a emigrar a otras ciudades en busca de mejores días; abandonando su tierra natal, y con ello, la posibilidad de aportar al crecimiento de la sociedad que lo vio nacer y pasar los mejores momentos de su niñez y juventud, para desarrollarse acrecentando otras latitudes, en la espera de regresar a su ciudad, sólo de visita o de paso.

Muchos lojanos, poseedores de grandes aptitudes, investidos de una capacidad majestuosa, con predominante y excepcional visión de superación, se han marchado por carecer de trabajo; en poco tiempo han triunfado fuera, lógicamente cohibiéndonos de sus potencialidades, pues aportan al desarrollo de otras ciudades. Claro, varios son los factores que afectan está migración juvenil; al conversar con los actores, por ejemplo, dicen: en otras ciudades dan facilidad para abrir un taller pequeño, no existe persecución municipal, no atacan con impuestos apenas iniciamos, ni nos obligan con tantos requisitos burocráticos, como el permiso ambiental.

Los medianos industriales, también se quejan de que la falta de apoyo municipal los obliga a buscar otras ciudades, por la persecución y las dificultades para abrir o permanecer en el cantón, no los dejan ni despegar y ya los atosigan con impuestos de toda índole; cómo pueden dar trabajo a la gente, si forzan un gasto dispendioso, tras contemplar la abundante papelería a cumplir, que bien podría reducirse con la modernidad digital. Otro problema es que, en Loja para abrir una tienda, bazar, restaurant o fonda, por más pequeña que sea, debe pasar por toda la tramitología municipal, de no hacerlo, las multas o el cierre del negocio, son inminentes.

Esto debe cambiar, el Municipio debe ser: el facilitador de emprendimientos; propulsor de nuevas industrias; y, convertirse especialmente en el nexo para encauzar el desarrollo de oportunidades que atraigan inversión y fomenten fuentes de trabajo. No se combate la pobreza, persiguiendo a quienes quieren abrir sus negocios y exprimiéndolos con impuestos; al contrario, se aviva la corrupción, prolifera el contrabando, se incrementa la informalidad laboral, se facilitan las coimas. Reducir y categorizar los requisitos y tramitología para aperturar pequeños negocios, es una buena opción.

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