La Cascada de Pucará, un paraíso escondido

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Catamayo la ciudad del eterno sol además de su gastronomía, sus balnearios, hosterías, miradores tiene innumerables atractivos turísticos de formación natural. Varias de ellas se encuentran en sus parroquias. Este fin de semana vistamos uno de ellos en el barrio Pucará (Parroquia el Tambo).

Desde Catamayo hasta el Pucará existen 30 minutos en vehículo, aunque su vía de acceso no es de primer orden, se puede transitar libremente hasta el ingreso de esta aventura. Una puerta de hierro, es la señalética actual de ingreso. El camino tiene indicios de haber sido “carrosable” pero las inclemencias del tiempo la ha deformando. Actualmente este es un camino perfecto para emprender un episodio fuera de lo habitual, el camino al ingreso recorre una montaña en descenso.

Entre el grupo de aventureros la más joven era la pequeña Ahinoa de dos años y medio de edad, quien junto a su madre caminaba libremente sin ningún riego. Luego de 20 minutos de intenso descenso pudimos llegar al fondo, y ahí nos dimos cuenta que habíamos recorrido una montaña a pie. Habíamos llegado a la cima y primer obstáculo fue cruzar un pequeño riachuelo y a su paso la verdosa vegetación dejaba juntos a sus hojas frutas nativas: naranjas, limas, granadillas entre otras que estaban expuestas y listas para ser consumidas.

Ya al aproximarnos a la cascada de Pucará, hay un puente que consiste en dos maderas en formas de listones y un pasamano rústico que permite el acceso al área custodiada por Ángel Yanza.

Ángel Yanza, lleva 8 años en este lugar y ha recibido a miles de turistas amantes de la naturaleza entre nacionales y extranjeros, luego de muchos experimentos hoy en día preparas gran diversidad de platos típicos del lugar entre ellos los cuyes asados.

Su amabilidad y la de su familia dan vida a una estadía en medio de la naturaleza. El camino dirige a una pequeña cabaña construida a con adobe, barro y su techo de paja con zinc. En un extremo hay una formación rocosa y dentro de ella existe grupos de cuyes y conejos que son alimentados con las hierbas que se cultivan en este lugar. Alrededor hay gran variedad de cultivos como yuca, arboles de naranja, cebolla, tomate de árbol, lechugas, plantas medicinales como por ejemplo: ruda.

Subiendo, hay una laguna que es biósfera artificial de truchas, un escenario propicio para la pesca deportiva, y en ocasiones para “selfies”. Con la ayuda de don Ángel, el producto de la pesca es lavados en el río y luego doña María es la encargada de prepararlas al carbón o a la plancha, todo esto acompañado de yuca, cosechada por los mismos visitantes, con ensalada de tomate, cebolla y limón. Este delicioso plato acompañado de jugo de naranja, lo puede degustar para recuperar energía. Pero antes de probar este apetitoso plato de trucha usted tiene que probar el caldo de gallina criolla con yuca. La amabilidad de la familia Yanza hará que usted tenga la sensación, similar a la visita que hacemos a un “familiar que no hemos visto por muchos años”

En este lugar no hay cobertura de telefonía móvil y sus plantaciones de naranjas tienen más 40 años de edad tiene una cascada de aproximadamente 15 metros de altura.

Lo que debe tomar en cuenta:

Gastronomía: Las Trucha se puede degustar de forma: asada, frita, ceviche y en sancocho. Los cuyes son asados.

Los precios son: la libra de trucha a 3 dólares. Si el turista quiere preparar por sí mismo Ángel facilita las instalaciones. La media libra de trucha preparada tiene un costo de cinco dólares.

Ángel Yanza (0992482230), agricultor emprendedor es la persona de contacto quien a su vez realiza la labor de guía turístico.

Sumérjase en el estado natural de las seductoras bondades de Catamayo y en su área rural.

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