Femicidios conmocionan a Loja

Redacción: Zulay Torres

Los hechos suscitados en los últimos años entorno a muertes de mujeres mantienen en zozobra a la comunidad lojana.

Asesinatos que han quedado en la mente de la ciudadanía desde el pasado año 2014 en que desapareció la niña María del Cisne  C.G de 7 años de edad  en las calles céntricas de la urbe lojana, el hecho se logró esclarecer durante el último año producto de investigaciones en torno al caso de la desaparición y muerte  de María Emilia.

Un caso que también causó conmoción en Loja ocurrió  el 11 de enero del 2016, cuando Claudia Jazmín salió de su casa rumbo a un centro de salud con la finalidad de realizarse un chequeo médico pues se encontraba en periodo de gestación, su cuerpo fue encontrado sin vida en la vía Loja- Jimbilla.

Andrea Sotomayor fue víctima de femicidio, salió de su casa un 29 de mayo  de 2017 rumbo a la Universidad Nacional de Loja donde realizaba sus estudios superiores, un día después luego de una intensa  búsqueda encontraron su cuerpo en el patio de una vivienda donde se presume  intentaron enterrarla.

El 15 de diciembre de 2017 desaparecería la niña María Emilia de 9 años de edad cuando salía de su escuela, su cuerpo fue encontrado luego de cuatro días de búsqueda en la vía Loja-Catamayo.

El último caso que alertó e indignó a los lojanos se dio el pasado 4 de mayo fecha en que ciudadanos hallarían el cuerpo descuartizado de Jacqueline Reinoso de 22 años de edad en el sector El Prado, la cual había sido reportada como desaparecida días antes, a esto se sumó el terrible hallazgo sin vida de su hijo de tan solo 1 año ocho meses.

Estos parecen ser los casos más mediáticos de femicidio ocurridos en la tranquila y cultural Loja, colectivos de activista y mujeres sensibilizadas con los acontecimientos  han salido a marchar por las principales calles de la ciudad en muestra de rechazo a la violencia contra la mujer, exigiendo a las autoridades de turno buscar soluciones frente a lo que ellas consideran resultado de un sistema patriarcal.

Para Tatiana Jiménez la principal causa de estos acontecimientos  son parte de una cultura de desigualdad  que discrimina y menosprecia el papel de las mujeres en la sociedad, relegándolas a vivir una realidad injusta  “todos hemos crecido y somos parte de un mundo con construcciones sociales  y paradigmas errados sobre la convivencia en sociedad”.

Como mujer los sucesos ocurridos embargan de tristeza su alma al saber cómo sus hermanas están siendo asesinadas por el hecho de ser mujer, sin embargo cada una de las circunstancias la empujan a seguir luchando junto al colectivo de mujeres lojanas.

Siente indignación  al darse cuenta que el estado a través de las instituciones públicas no actúan para lograr eliminar las brechas  de desigualdad que existen entre un hombre y una mujer, pues según su apreciación  no se le está dando  la importancia que requiere la eliminación de la violencia de género.

Un problema grave que enfrentan día a día es luchar con una sociedad que no logra entender todavía los alcances que tiene el machismo, no se logra comprender  que como consecuencias del machismo también  se da muerte en muchos casos a niños y niñas y en ocasiones estos quedan huérfanos.

Lograr erradicar la violencia de género requiere de educación, se necesita que dentro de los hogares se logre realizar una formación de igualdad derribando paradigmas sociales “desde nuestra niñez nos han acostumbrado a que los niños son los súper héroes, son fuertes y valientes mientras las niñas son sumisas, débiles e incapaces de realizar ciertas acciones que en los hombres estarían bien”.

Tatiana también hace una crítica hacia los medios de comunicación, pues considera que los casos de femicidio son tratados con sensacionalismo, reduciendo a las mujeres a ser objetos, “es triste que los medios de comunicación nacionales y locales no estén comprometidos en esta lucha, pues  a  través de la emisión de novelas perpetúan roles de género, nos muestran hombres con poder económico y educación mientras nos revelan una mujer sumida en la pobreza y sin educación, minimizando sus capacidades para salir adelante”.

Narcisa Sinche, feminista y parte del colectivo de mujeres, nos revela que el 83% de asesinatos a mujeres son ejecutados por sus parejas o ex convivientes, teniendo como patrón una raíz social muy fuerte que encasilla a la mujer como débil.

“Las leyes no son suficientes para acabar con el femicidio, es necesario que la sociedad civil en su conjunto se sensibilice frente al problema, la sociedad no reacciona frente a estos casos, lo ven como un tipo de muerte normal en nuestro país”

La lucha del colectivo de mujeres empieza por poder gritarle a una sociedad aletargada frente a estos sucesos que es deber de todos luchar por esta causa y empezar a realizar acciones reales frente a la violencia de género, pues a pesar de que existe un plan de erradicación que se implementó en 2013 este resulta ser ineficiente debido  a que las instituciones trabajan desarticuladamente.

Para Narcisa la administración de justicia lastimosamente tiene muchos vacíos y esto genera que el sistema no actúe con celeridad, la burocracia agrava el problema, nos menciona como ejemplo el caso de Andrea Sotomayor, proceso en el que luego 11 meses de su muerte se logró una sentencia  para el agresor.

Hace un llamado a quienes conforman la comisión de género del cabildo lojano, tres hombres que según su apreciación no hacen nada o al menos no conocen el accionar de estos para que las  mujeres lojanas vivan en una sociedad segura.

Su reclamo va también a las instituciones públicas, hacia el gobernador y policía, “qué bueno que son eficientes al momento de levantar cadáveres y encontrarnos debajo de quebradas y alcantarillas, también queremos que sean eficientes antes, evitando esas muertes”, manifiesta que existe una línea telefónica de atención a víctimas de violencia inhabilitada para Loja.

Tatiana y Narcisa hacen un llamado a la sensibilización de las muertes de mujeres, a sentir como propias esas muertes, pues consideran que el dolor conduce a la indignación y la indignación conlleva a la acción, acciones que de generarse en conjunto podrían evitar la muerte de mujeres que están siendo víctimas de violencia de género.

 

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