¿Estamos en crisis?

Antes de continuar con estas líneas aclaramos que ante el siguiente tema, nos vamos a referir de manera única, a nuestra querida Loja. Aclarado esto, entramos en asunto y le ponemos “gana, salga pez o salga rana”

A la crisis de antaño se la definía como los paquetazos, o como cualquier medida que afecte a la economía. El circulante monetario en la ciudad ha desaparecido como por encanto. Todos nos quejamos alegremente que la vida esta cara, que falta empleo, que no pagan bien, y que cada día aparecen y desaparecen muchos negocios de la faz lojana.

En una de esas tantas programaciones sabatinas, organizadas desde el Gobierno de turno, resulta que se nos dijo, que no estamos en crisis: estamos en austeridad. Los lojanos de pronto recobraron la calma y se dieron por conformes, con tan maravillosa explicación, es más, tan angustiosos como sabemos comportarnos, nos maravillamos de algunas reformas, como la discutida salvaguardia fronteriza, para que nadie nos ataque frente a las devaluaciones de nuestros vecinos.

No queremos explicar tratados de Economía, pero debido al comportamiento de nuestros queridos coterráneos, al parecer en la tierra de Mercadillo, no hay crisis. Para muestra basta este regio botón, cuando en este último feriado vimos como la mayoría salió a algunos lugares turísticos, aun cuando fuesen balnearios cercanos. Otros con más holgura salieron a lugares distantes del país. Tal parece que la economía anduviera bien. Sabrán disculpar si hay errores. Esto nos recuerda la época en que para pasear se pedía dinero para estos menesteres.

Los gastos están a la orden del día. Ropa, calzado y otros en grandes cadenas comerciales hacen pensar que tampoco hay crisis. De este modo vemos a los jóvenes con ostentosos celulares, que hacen pensar que la economía familiar es bastante holgada. Donde sí la vemos a medias, es el parque Central, donde albañiles maestros ayudantes, incluidos algunos gasfiteros cuando se les ofrece trabajo, escaso por cierto, si no cumple para con el rol del que ellos fungen, simplemente no aceptan.

Lo cierto es que no sabemos si estamos o no en crisis. Algo es cierto: en el Ecuador falta empleo, no alcanza el sueldo para tanta deuda contraída, pero seguimos asistiendo a los lugares donde más caro se cobra. Pedir mesura económica es muy difícil, por lo que esperamos una pronta recuperación toda vez, que nos vemos afectados, por problemas nacionales y hasta internacionales. Dios nos libre de una hambruna, más política que de canasta; también ojalá se acabe ese lastimero aparataje estatal burocrático local, que tanto recurso consume. En tanto seguiremos regateando en el mercado, o comprando por onzas en la tienda del barrio.