Epicondilitis, epicondilalgia lateral o “codo de tenista”

La epicondilalgia lateral, epicondilitis, o codo del tenista es una patología caracterizada por dolor en la cara externa del codo, sobre el epicóndilo (prominencia ósea más externa del codo), como resultado de una tensión mantenida o por sobreesfuerzos repetidos. Normalmente se produce como consecuencia de una irritación del tendón y el hueso, y es de origen mecánico, por sobrecarga de los músculos epicondíleos. Se trata de un sobreagotamiento de los músculos epicondíleos que se traduce en un sufrimiento periosteotenomuscular.

 

Es una tendinopatía crónica del tendón del extensor radial corto del carpo (segundo radial), que provoca dolor en la cara externa del codo. Este dolor aumenta con los movimientos de extensión de la muñeca.

Varios estudios sugieren que no sólo el tendón del extensor radial corto del carpo está implicado en esta patología, sino que es frecuente encontrar también afectado al tendón del extensor común de los dedos.

Los cambios inflamatorios (tendinitis) se han observado en las etapas agudas, pero éstos están ausentes si los síntomas llegan a ser crónicos (a partir de los 3 meses). En estas fases crónicas se habla de procesos de tendinosis, proceso degenerativo de las fibras del tendón.

Además, en las epicondilalgias, pueden sumarse las principales causas de dolor (tendinopatía, patología humerorradial, neuropatía radial) con otras a distancia (radiculopatía), lo que complica el tratamiento. Cuando los pacientes afectados pertenecen a ciertas clases de deportistas (tenistas) o profesionales (albañiles, peluqueros, carpinteros, o personas que están durante horas delante del ordenador “   computadora” manejando el ratón. …), hay que tener en cuenta ante todo los movimientos relacionados con sus actividades.

Es considerada la patología más frecuente del codo (5 a 8 veces más frecuente que la epitrocleítis).

Un 1-3% de la población la padece en algún momento de su vida, ocurriendo más frecuentemente en la 4ª-5ª década de la vida (excepto en los deportistas, que sucede con mayor frecuencia en edades más tempranas). En la población general, la incidencia es igual en mujeres que en hombres.

La mayoría de los casos está relacionada con movimientos repetitivos o traumatismos. Los movimientos repetitivos de extensión de la muñeca contra resistencia son la causa más frecuente, aunque también pueden deberse a esfuerzos bruscos en extensión del codo.

Es más frecuente en profesiones que requieren actividades manuales repetitivas y prolongadas, posturas forzadas mantenidas, vibración, estrés mecánico, esfuerzos bruscos y enérgicos, temperaturas frías… Como ejemplo de estas profesiones podríamos incluir a cocineros, peluqueras, charcuteros y pescaderos, mecánicos, trabajadores de la madera, limpiadoras…

Son muchas los factores que pueden facilitar su aparición, siendo uno de ellos el desequilibrio entre la potencia de los músculos flexores y extensores de la muñeca a favor de los primeros.

El factor químico y su equilibrio en nuestro organismo es de suma importancia. De él depende el correcto funcionamiento de cada uno de los sistemas corporales. Cualquier alteración en este factor, como “toxinas”, carencias de minerales, vitaminas, oligoelementos, antioxidantes, intolerancias alimenticias, puede ser causa de trastornos del sistema músculo esquelético, entre otros, y manifestarse mediante dolores articulares, musculares, tendinopatías, etc.

Síntomas y tratamiento de la epicondilitis

De forma general, en toda epicondilitis puede notarse dolor al sujetar objetos o agarrar objetos, falta de fuerza en el antebrazo, dolor a la presión en el codo en los puntos de inserción de los tendones e impotencia funcional a la hora de apretar la mano a otra persona. Generalmente, estos dolores cesan durante la noche.

En cuanto a su tratamiento, hay que empezar por aplicar hielo después de los estiramientos post-partido. Aplicar por la zona dolorida alrededor de 20 minutos, en busca de reducir la inflamación y aliviar el intenso dolor.

Se puede recurrir a los antiflamatorios no esteroides para baja el dolor y la inflamación, pero sin abusar de ellos. En el caso de que el dolor continúe hay que parar de jugar y acudir a un fisioterapeuta para que con ultrasonidos, vendajes, punción seca y otras técnicas intente eliminar el dolor.

Wilson Villarreal

OSTEOPATÍA/ FISIOTERAPIA

READAPTADOR FISICO-DEPORTIVO

Clínica San Pablo