El desastre jurídico en evidencia

Basados en una astuta cambiatitis, son pretexto de vendernos la magnificencia del garantismo constitucional, fueron creando un sistema jurídico, sustentado en una legislación patrañosa; colocaron trampas “legales” y sembraron reglas de dudosa interpretación, para tener la oportunidad de utilizarlas de acuerdo con sus conveniencias, dependiendo de las circunstancias. Pero como dice la sabia popular: “Dios maneja los tiempos justos” y “la justicia tarda, pero llega”, es indudable que les va llegando el día de pasar cuentas por todas sus fechorías.

 

Más allá de haber creado sus leyes para protegerse con interpretaciones banales y acomodaticias, como pensaron que jamás se romperían los hilos de los títeres que ubicaban en las instituciones, con el pasar de los tiempos, se va evidenciando ese desastre jurídico que construyeron, no para proteger al pueblo, sino para resguardarse como secta, cuya esencia era delinquir y apropiarse de todo el Estado, para alzar como botín, las racas fiscales totalmente saqueadas. Para ello, iniciaron amoldando la Constitución, la pintaron de colores y lirismos hermosos que les permitía enmarcar el discurso, pero escondían las trampas con las que engatusaban el sistema.

 

Es indudable que los cientos de fraudes que ubicaron en nuestro sistema jurídico se irán destapando, conforme vayan cayendo por sus travesuras. A modo de ejemplo: Se llenaban la boca hablando de democracia directa, que el pueblo es el mandante, el único soberano y que debe ser consultado, pero para manipular su pronunciamiento, debía pasar por la corte constitucional correísta, y ya vemos los resultados; gritaban a los cuatro vientos los falsos moralistas, que combaten la corrupción, pero tenían jueces y fiscales para proteger a los corruptos de su sequito, incluso asambleístas para salvarlos del juicio político; vociferaban resguardar las arcas fiscales, pero reciclaron a un bribón y lo nombraron creando un concurso chimbo como contralor, ensalzándolo cuando subastaba los informes de responsabilidad.

 

Como no hay crimen perfecto, a pesar de que creyeron que la comedia era eterna, les salió el tiro por la culata y aunque tarde se va imponiendo la razón; sin embargo, en el fondo, hay que acabar con esas ambigüedades, cortar de sepa la corrupción desempotrando el correato de las instituciones del Estado. Ojalá los ciudadanos reaccionemos, porque nuestro problema no es tocar fondo, sino que nos acostumbremos a vivir en el fango.

pavevaldivieso@hotmail.com

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