Doña Olga Chávez “Rescatando la cultura de los Negros del Salado”

El fin de semana es agitado en el sector de La Vega del cantón Catamayo, especialmente en el salón de Olguita Chávez. Desde hace cuatro años, sus exquisitos platos como el repe, la arveja con guineo, el caldo de gallina criolla y el espectacular seco de chivo atraen a propios y extraños, que llegan hasta este lugar justamente para degustar de su singular sazón que en años anteriores solo podía probarse en las fiestas del pueblo el 3 de mayo.

El sabor único de sus platos lo aprendió de su madre Dioselina Chávez, afro descendiente de los negros del salado, ellas han podido rescatar varios secretos gastronómicos de este grupo étnico del sur del Ecuador. “Ellos cocinaban y comían  en utensilios de barro, desde la olla hasta el plato y la cuchara, todo de barro y a leña”, comenta Doña Olga.

Con orgullo nos dice que el conocido periodista Freddy Ehlers ha sido uno de los personajes que llegó a comer en su salón. Su gastronomía le ha permitido participar en eventos de cocina locales y nacionales, uno de los llamativos platos con los que se ha hecho presente es el dulce de mango verde, un inusual sabor que ha deleitado a quienes han podido probarlo.

Mientras cae la tarde en el “Valle del eterno sol”, con la mirada perdida como quien retrocede el tiempo Olguita nos cuenta que hace mucho, cuando se celebraban las fiestas del salado en la hacienda “Valle Hermoso”, la guitarra, la bomba y la flauta retumbaban el ambiente; el alegre baile que  se hacía para contentar al patrón dejaba ver la ropa blanca que usaban los afros y sobre ellos la infaltable botella de trago  que posaba sobre sus cabezas.

“Lleno de alegría y con arma en mano, el patrón disparaba apuntando a las botellas, le daba tanto gusto, pues le encantaba ver el trago derramado sobre los bailarines” dice Doña Olga, quien haciendo honor a esta costumbre, junto a “otros viejos” como ella mismo dice, forma parte desde 1999 del grupo de danza “Los Renacientes de la Vega”

“Me fui a buscar en Nambacola el bombo, otros compañeros el redoblante y más instrumentos, así formamos el grupo para nosotros bailar”

La vestimenta de “Los Renacientes de la Vega” es la misma que usaban los negros del salado, de blanco entero, en las faldas de las mujeres tienen estampados los productos que se siembra en La Vega, como el tomate, el pepino, el pimiento, la naranja, el limón y la caña de azúcar. Los hombres bailan con el machete en la cintura y la cabeza de guineo en el hombro.

No hay duda de que Olga Chávez es una de las mujeres del cantón de la caña de azúcar que permite que perduren las costumbres  de aquellos hombres y mujeres que hace mucho trabajaron la tierra catamayense y que por infortunios de la vida tuvieron que migrar a otros lados. (VCAC)

 

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