Despojémonos del odio

Inaudito resulta que en el ser humano se acumule odio y rencor en contra del prójimo, se dice que el odio es tan malo porque envenena el alma y nos mata, debemos despojarnos de aquello que no nos conduce a nada más que hacernos daño e inclusive afectando a quienes están junto a nosotros, respetemos el libre pensamiento de cada uno.
El pensar distinto no significa que seamos enemigos y caigamos en el insulto y denigración, o peor aún juguemos en creernos Juez o Dios, debemos transformar la sociedad, para ello empezar desde nuestro hogar, no esperemos que empiece el que está a lado, reflexionemos que ejemplo estamos dejando a nuestros hijos, ellos siguen las huellas de lo que vamos dejando en la vida, cosechando lo que hemos sembrado.
Existen momentos en los que no imaginamos cuanto daño podemos ocasionar al prójimo siendo corresponsables de acciones negativas e inclusive de injurias o calumnias a los demás, no debemos repetir lo que nos dicen, analicemos y extraigamos nuestras propias conclusiones. Lo peor es de aquellos seres humanos que están llenos de tanta maldad y odio, sin embargo, son tan cobardes que actúan bajo el anonimato, creyendo que nadie los ve o sabe quién es, recuerde que hay un ser supremo, Dios, él sabrá lo que te dará.
Cómo puedes hablar de justicia si eres injusto, de honestidad si eres deshonesto, de amor si odias, de bendición si maldices etcétera; reflexionemos sin apasionamiento, pidamos perdón, aunque sea en el silencio de donde estés porque lo mismo eres tan cobarde que no buscas a quién le hiciste daño para en su cara decirle perdóname.
No hemos aprendido nada de ciertos ejemplos históricos como Juan Pablo II que lo visitó en la cárcel y en la celda con Ali Agca quién le intento asesinar le perdonó. Una lección del verdadero perdón Madre Teresa a quienes intentaron no ayudarle y le hacían tanto daño, ella siguió sin descansar y ayudando a los demás. “El perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás en paz tu alma y la tendrá el que te ofendió” nos decía la Madre Teresa de Calcuta. Cuantas veces nuestros Padres nos han perdonado, en fin, con seguridad tendremos muchos ejemplos que deberìamos seguir.
Deja ir el odio que tienes dentro, basta de elucubrar, difamar e inclusive mentir, hagamos el intento de cambiar,  dice en las sagradas escrituras que el SEÑOR apartará de ti toda enfermedad; y no pondrá sobre ti ninguna de las enfermedades malignas de Egipto que has conocido, sino que las pondrá sobre los que te odian. Reflexionemos ¿sirve de algo odiar? Despojémonos del odio.
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