CUATRO POR UN DÓLAR

Hace dos años que Primer Reporte, elaboró un reportaje acerca de este inédito tema: todo se ofrece por un dólar a las afueras de los mercados y principales avenidas (vaya hasta cajetillas de tabacos). Y no es nada raro, pues a fuerza de costumbre, lo hemos acogido como algo común en la urbe, donde los correteos, los pisoteos, las peleas y los continuos dimes y diretes de políticos y dirigentes de turno, hacen una verdadera “payasada del asunto”

Pasearse por ejemplo, por el Mercado Ciudad de Loja, o conocido como Central, es común ver a todo tipo de vendedor. En estas últimas semanas, se han incluido una serie de personajes, que a la final no se sabe de donde provienen (por el acento al hablar) y que ofrecen arreglos y accesorios en zapatos y correas. Más de uno se ha enfrascado en problemas, por no preguntar primero cuánto cuesta.

Las vendedoras de manzanas, peras, reina Claudia, capulíes, fresa, fréjol, entre otros productos, se ofrecen también a un dólar. No se digan las medias y demás que también se ofrecen por un dólar. Cuarenta limones por un dólar cuando hay abundancia, pero cuando la falta de producto merodea, entonces bajan a 10 unidades un dólar. Recuerdo no a pocos meses en que cada limón costaba veinticinco centavos, aplicando la fórmula de “cuatro por un dólar”

Y podemos continuar describiendo el desolador panorama de desorden que se ocasiona en las calles. Pero siendo acucioso en el tema, vamos con los responsables. Primero, las vendedoras del mercado, y que me ningún algunas, si antes de bajar el precio, prefieren que se pudran los productos, y no venderlos. Siendo así es más fácil comprar fuera, aun cuando no con las “mentadas garantías sanitarias” que tanto ofrecen en los puestos.

Los ciudadanos, que ven más fácil comprar afuera a precio más accesible, que no tienen reparo en comprar a cualquiera lo que sea, a precios módicos. Aunque casi siempre se sale estafado porque que el precio no es el más justo que digamos. Luego está que muchas veces ya sabemos lo que nos va a pasar y definitivamente seguimos cayendo torpemente en lo mismo.

Los ciudadanos que no compran, pero se dan de humanistas. Estos son los más peligrosos de todo, porque se han dedicado a utilizar las redes sociales como arma, para atacar a la autoridad del Municipio, abogando por tratos humanos y siempre defendiendo el libre trabajo. Y digo peligrosos, pues en ellos no se ve la necesidad de enfocar la novedad en conjunto, sino dirigidos únicamente cuando, los “atacados” son los comerciantes. Casi nunca se una publicación en la que se vea los golpes a los que son sometidos ellos también. Me imagino que más de uno dirá: “Es que ellos empiezan”

La parte más traumática la vivimos todos los ciudadanos. En Loja no hay productividad, pero eso obviamente a nadie le importa. Las madres y padres de familia se ven en la necesidad de trabajar de un modo u otro con la finalidad de llevar el pan a la mesa, de dar estudio a sus hijos y pagar un mísero arriendo (en la mayoría de casos) con la finalidad de tener donde vivir.

Hemos emplazado a los ciudadanos de Loja a considerarlos simples mercancías, que venden sus productos y nada más. Esperamos que las soluciones lleguen de manera técnica y no de manera solapada como cualquier alcalde de los dos que hemos tenido, acostumbra a hacerlo, para seguir engordando malsanos criterios.

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