Clarissa, ejemplo de valentía y amor.

Clarissa, nació un 24 de marzo hace tres años en Loja, coincidenciamente cerca del Día Internacional del Síndrome de Down y un día antes del Día del Derecho del Niño por Nacer. Su vida es ejemplo de valentía y amor.

Era muy esperada, pero la espera de convirtió en desesperación cuando nació con un problema de malformación digestiva. Fue transferida a una clínica en Cuenca y ahí le detectaron un problema renal, de sangre, de bilirrubina, de pulmón y de corazón, permaneció 29 días en terapia intensiva. Soportó dos cirugías una de ella de corazón y pulmón, sin esperanzas de que viva, pero resistió. Permaneció cerca de dos meses con oxígeno por insuficiencia respiratoria, pero con su fuerza y ganas de vivir fueron más fuertes.

Fue un primer año duro, pero ahora es la luz de su familia, recibe terapias, ya camina, juega y hace lo que una niña “normal” puede hacer. “Está empezando hablar y con cada palabra que dice nos llena el alma”, dice emocionada su madre, quien señala también que a las personas con Síndrome de Down no deben ser vistas en pena, sino con admiración y sobre todo con mucho amor.

“Cuando vemos un niño con este síndrome es una bendición. Para ellos es muy duro y les cuesta mucho esfuerzo y eso se debe valorar, son seres que lograrán hacer todo lo que se propongan y lo que apoyemos sus padres y su familia, pero sobre todo que siempre nos entregarán su ternura. Nunca dejarán de ser tiernos y de amar sin medida ni distinción”, dice Lucía progenitora de esta hermosa niña.

Para muchos padres es muy duro aceptar está realidad. “Hago un llamado a los padres de personas con Síndrome de Down con  para que acepten y valoren a sus hijos y sobre todo los hagan respetar, la valoración, aceptación e inclusión empieza desde el hogar”.

Con gran emoción nos cuenta Lucía la historia de su hija y que seguro es de la mayoría de personas. “Muchas veces me dijeron que no haría “nada” por eso al ver que solo Dios, el esfuerzo y el amor tienen la última palabra, quiero decir que me siento dichosa al haber sido elegida para ser mamá de Clarissa y quiero agradecer porque donde ella va encuentra amor y quiero pedir que esa aceptación se replique para todas las personas con Síndrome de Down”, concluye.

 
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