¿Cayó el telón?

Share on Facebook3Tweet about this on Twitter
¿Te gustó esto? Compártelo

“No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”. Sabia popular, que encaja perfectamente con los sucesos que atravesamos al momento, la mayoría de ecuatorianos. Sin duda, es parte del cambio vertiginoso por el que atraviesa América Latina, el ver como gran parte del pueblo, empieza a liberarse de un sistema político, que: fue trazado para adueñarse del poder omnímodo, jugando con el sentimiento de las masas; usurpó los postulados de izquierda para enredar a las multitudes; y, se sirvió de las obras, para almacenar copiosamente los mega sobornos.

El teatro qué armó durante diez años la mal llamada “revolución ciudadana”, termina su función; el auditorio a voz en cuello le dice: paren el circo, basta de fantasías, terminen con la farsa, estamos hartos del doble discurso, cansados de la doble moral, fastidiados de su cinismo sin par; incluso, hastiados de ver como confrontan al pueblo, para beneficiarse de la ingenuidad de sus adherentes, su propia dirigencia indignada, les dice: ya no más. Deben entender: el elenco revolucionario se extralimitó en sus actuaciones; no acató el sentir ciudadano; y, que la lealtad, ya no puede ser mal utilizada, para ocultar los altos índices de corrupción.

Claro que se les cayó el telón; si se alzaron con el santo y la limosna, era predecible que tarde o temprano, se les caiga también la máscara. Aún si intentan escudarse en nuevos sainetes, ya nadie los puede excluir del daño causado en la década saqueada. Deben comprender el mensaje de fondo: nunca más volverán; y, no porque se trate de un simple “borra y va de nuevo”, sino porque, el Ecuador necesita recuperarse moralmente con cambios profundos, desechando el traje de la prepotencia, cortando las uñas a quienes utilizan el Estado para delinquir, sacando las garras de quienes se acostumbraron a lanzar zarpazos en las arcas fiscales.

Cabe hacer hincapié, la experiencia vivida en los últimos años: no debe ser ajena a la clase política, gran parte de la dirigencia es corresponsable de esta debacle; no debe ser extraña a los comunicadores sociales, su autenticidad, objetividad y frontalidad, debe ser el detonante para evidenciar a todos los farsantes; y, no debe ser indiferente a la ciudadanía en general, al fin y al cabo, es el pueblo quien elige a sus gobernantes. La cirugía contra la corrupción es incuestionable, pero debe ser desde todos los frentes.

Deja tu comentario

Loading...
Facebook Messenger for Wordpress