Un negocio que se convirtió en tradición

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Reportaje: Gabriela Borja

Corría el año de 1965 cuando Loja vio nacer a uno de los negocios tradicionales: una peluquería que, con la mano de su mentor, supo ganarse la confianza de cientos de caballeros quienes confían su cabello a los habilidosos y profesionales artesanos de la Peluquería Guayaquil.

52 años después, este centro continúa prestado sus servicios. Julio César Rivas es el protagonista de esta historia. Su iniciativa pegó fuerte y en la actualidad está más fortalecida que nunca gracias a la confianza de sus clientes. Empezó un 22 de junio de 1965.

Julio hizo un espacio en sus actividades para contarnos su historia. A los 15 años de edad empezó con el oficio que lo aprendió con la observación y que de pronto de atrevió a experimentar con variados cortes y desde entonces le gustó, lo puso en práctica y transfirió esos conocimientos a otras generaciones de su familia.

Esta actividad le ha permitido mantener a su familia y costear la educación a sus ocho hijos.  “Nadie me enseñó. Luego me capacite”, explica don Rivas. En su peluquería no solo se hacen cortes de cabello solo para caballeros sino también a damas.

Como todo emprendimiento, éste también tiene su historia. El nombre no fue por casualidad sino que se debió a un joven guayaquileño quien cumplía con el servicio militar en Loja y que le sugirió que le ponga el nombre de su ciudad natal y entonces Don Rivas acogió aquel comentario y cambió de nombre al negocio que pasó de llamarse “Bolívar” a lo que hoy conocemos como Peluquería Guayaquil.

En sus inicios, el  negocio se ubicaba en las calles Bolívar entre Mercadillo y Azuay y sus clientes eran los jóvenes que venían a cumplir con el servicio militar en el Cabo Minacho.

Durante 40 años permaneció en el centro, hasta que en el 2005 por casualidades de la vida tuvo que trasladar su negocio hasta la dirección en las calles Catacocha 09-131 y Av. 24 de Mayo. Hasta el momento, sus clientes llegan sin ninguna dificultad a realizarse su tradicional corte conocido como clásico.  La forma de atender al cliente también tiene mucho que ver para que vuelvan a cortarse su cabello. A sus 78 años continúa cumpliendo con este oficio y en 25 minutos su cliente sale contento con su nuevo estilo.

En la actualidad, esta tarea también la realizan sus hijos, entre ellos Julio César de 49 años de edad, manifiesta  que su padre le inculcó el  arte que se hereda en la familia y a la vez una forma de ganarse la vida.

En sus inicios, indica que toda profesional al inicio era difícil pero con el pasar del tiempo es fácil y se adquiere experiencia. Como es una peluquería tradicional se efectúan cortes clásicos y también de acuerdo al tiempo como urbanos, otros que el cliente solicite.

Por su parte, el último hijo de don Julio, es Miguel Ángel de 37 años también se dedica a esta profesión. Dice que es una experiencia única y una labor bonita. Su relación con el cliente es muy buena, ya que siempre suelen dialogar de diferentes temáticas como el fútbol.

Dato

Su horario de atención es de 07h00 a 22h00, de lunes a domingo, excepto el Viernes Santo. La esposa de don Julio Rivas, es quien corta el cabello a las damas en su local.

Una grata entrevista para Primer Reporte

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